Esperé a que Circe comiera lo suficiente, y la saqué del cercado, hice un sonido con la boca, para que se tendiera, y echara adelante las patas y monté en ella de nuevo.
-Tu ya sabes por donde ir, trot, Circe, trot- chasqueé la lengua y la yegua trotó de forma apacible, llegamos a la hípica trotando y llegué al patio, mientras Santi barría, y María estaba en la oficina hablando con alguien, Santi se giró y dejó caer la escoba, se acercó a mi, y desmonté.
-Íbamos yendo hacia el cercado y se asustó, salió corriendo y se enganchó la cabezada, está rota, entonces la llamé y... monté en ella, fuimos al galope juntas al cercado y he regresado todo el rato montada en ella, es muy buena.-Dije aceleradamente
-Pues espero que te guste tu caballo
-¿Mi caballo?
-Circe es tuya-Tras una pausa, comencé a llorar de la emoción y abracé el cuello de Circe, María salió de la oficina muy risueña seguida por mi madre.
-Ana, ¿te gusta esta?
-Es el mejor caballo que habría podido tener, mamá, gracias- Abracé a mi madre y Santi se acercó a mi y me dio una cabezada.
-No se si le servirá. pero le aguantará un poco, está un poco vieja... pero mañana me acompañáis y le compramos todo de su talla, ¿vale?
-¡Encantada!- Respondí yo
-Sin problema- Dijo sonriente mi madre.
Le puse la cabezada a Circe y la metí en su box, mi madre me dijo que al día siguiente montaríamos una cuadra prefabricada en casa.
Al día siguiente, me levanté prontísimo por los nervios, y fui a la hipica, saqué a Circe del box y la cepillé con esmero, la llevé al a pista de dar cuerda y la solté, comencé a hacer juegos de potro con ella y Santi comenzó a mirar como Circe corría y se paraba delante de mi para que le rascara detrás de las orejas, y volvía a salir corriendo y a tumbarse en la arena.
-Circe, ¿y para que te cepillo yo?-Dije
-Se ve que os queréis mucho- Dijo Santi de golpe, di un saltito, pues no sabía que estaba allí, agarré la cabezada de la yegua y até el ronzal, fuimos a las duchas y mojé sus patas, vientre, cuello... hasta terminar de ducharla, la sequé con un cuchillo de calor y con una toalla y la guardé de nuevo en su cuadra.
-¿Vamos?- preguntó Santi
-Vale- subí en el coche y fuimos a mi casa, mi madre salió y subió al coche también, llegamos a la tienda, entré por la puerta y a mi derecha vi toda una estantería llena de filetes y bocados, y encima estaban los estribos, también a mi izquierda vi sillas de todo tipo, de amazona, vaqueras, potreras, de doma y salto... Llegamos al mostrador donde saludaron a Santi con afecto y nos presentó, el dependiente nos ayudó a elegir una silla, escogimos una de doma, muy bonita, negra de cuero, cogimos una cincha de doma con gel, para que fuera más suave, la cabezada, escogimos una inglesa con cierrabocas (que pensaba sacarle) de cuero, y un filete, había mantillas y sudaderos de todos los colores, pero me decidí por 3, una mantilla blanca; por si algún día competía con ella, una mantilla azul celeste, y otra verde menta, para que destacaran en su pelaje color canela, y con sus crines rubias, cogimos un amortiguador blanco peludito y Santi me regaló las cabezadas que eran verde menta, y azul celeste a juego con las mantillas, y también compramos unos protectores de tendones negros y unas vendas de polo blancas, escogimos una manta de cuadra negra y una anti sudor gris y nos fuimos.
Al llegar a casa, había una furgoneta de color azul marino delante de casa, bajamos al jardín-prado y fuimos al granero donde estaba casi montada la cuadra, ya tenía el soporte para el equipamiento así que fuimos colocando todo en su sitio, silla, mantillas, cabezada...
Cogí la cabezada de color verde menta junto con su ronzal, fui a la hípica y abrí el box de Circe.
-Hola bonita, ¿vamos a dar un paseo?- Le puse la cabezada y la cepillé, llevé la yegua hasta mi casa, y la furgoneta ya no estaba, por lo que supuse que habían acabado, bajé al granero a la yegua y la metí en su nueva cuadra, ya terminada, le quité la cabezada y la colgué en un gancho que había fuera del box, acaricié su aterciopelado hocico y le di una manzana.
Un capítulo muy emotivo, he llorado mientras me ponía en el papel de Ana...
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