El verano había acabado, y yo ya tenía que empezar el instituto.... Hoy teníamos que volver, yo no quería marcharme...
Entré al granero y le puse la manta de cuadra a la yegua, le cepillé las crines y la cola y le vendé las patas, fui a pasear con ella, la llevé hacia una montaña que había cerca, para hacer tiempo y esperar a que mi madre llegara con el remolque, cuando Circe y yo, volvíamos, pasamos cerca de una finca con dos ponis enanos, Circe (curiosa como siempre) quiso entrar, pero la finca estaba vallada, y era más alta que yo, mediría 1,40 o 1,50 metros, pero Circe se encabritó, tiró de mi mano y se soltó el ronzal, galopó lejos para coger carrerilla y.... Circe saltó la valla, comencé a trepar por la verja y cuando entré fui a coger a la yegua. Avisé al dueño de la finca (que por suerte tenía la casa al lado) y nos abrió la puerta con gusto, le expliqué lo que pasó y no le dio importancia, le di las gracias y llevé la yegua a casa, mi madre cargaba las maletas y yo subí la yegua al remolque, la até y fui a por su equipamiento, lo guardé todo, entré en el coche, y mi madre arrancó, poco más tarde (yo estaba adormilada, he de admitirlo) paramos
-¿por que paramos?
-Hay que despedirse ¿no?- bajé del coche y estaba en la hípica, allí estaban muchos de mis amigos, y Santi, y María, les di un abrazo a todos y nos fuimos.
Cuando me desperté estábamos aparcado, bajé del coche y abrí el remolque, desaté a la yegua y la bajé, me fijé en un niño pequeño, que señaló a Circe y dijo:
-¡Un caballito mami, un caballito!
-¿Quieres acariciarlo?
-Si si- Respondió con mucho entusiasmo, su madre me preguntó si se podía tocar, y yo le dije que si, acariciaron a Circe y se fueron, acerqué a la yegua al portal de mi casa y lo abrí acerqué a la yegua a un pequeño naranjo y la até.
-Espera un momento Cir- Me acerqué a mi madre- ¿donde pongo a la yegua?
-Llévala al almacén- teníamos una especie de almacén. trastero o algo así, bastante grande, donde cabrían tres o cuatro cuadras de largo y dos de ancho. Abrí las puertas y encendí la luz, ¡estaba vacío! (se ve que mis padres habían tirado todo lo que tenían dentro, ya que no servía para nada) pero había un par de cosas, una cuadra, igual que la del granero, un guardarnés con portasillas, bridas, cajas.... y una ducha (manguera) cerca del desagüe, me acerqué a Circe y la desaté, la llevé a dentro y la até, la quité la manta y los protectores y la guardé dentro de su cuadra.
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