Tres días más tarde de la exhibición, tuve que irme, me fui a despedir a la hípica, me despedí de todos, de Santi, de María, de Uxía... ¡y de los caballos!
-Hasta la próxima Circe-le di una zanahoria cortada en pequeños trozos y me fui, cuando llegué a mi casa, subía algunas maletas al coche, y me fui.
-Mamá
-¿Si?
-¿Cuando volveré a montar?
-Si hay una hípica por allí te apunto- dijo, dando por hecho que no había hípicas donde yo vivía. Y el colegio estaba a punto de empezar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario